Hace poco me di cuenta que las personas de hoy ya no se dan el tiempo de disfrutar de un paseo solos o acompañados, vamos en familia y mi esposo nos lleva más que caminando casi corriendo, con mi pequeño de la mano como si fuese un papalote, no disfrutamos de lo que vemos en la calle, veo a la gente igual casi corriendo dirigiéndose a donde tienen que ir, todos sumergidos en sus pensamientos.
Subir al transporte público es un caos en ciertas estaciones, la gente se empuja, se insulta, con tal de irse pronto. Los empleados en las empresas están acostumbrados a comer en menos de 15 minutos y esas costumbres las llevan a sus hogares.
Salimos a comer en familia y es igual, no existe la paciencia porque la mesera ya se tardo en pedir la orden, en traernos la comida o en llevarnos la cuenta.
Se que el ritmo de la ciudad es así, y me pregunto, ¿Cuándo será el día que podamos salir a caminar y tomar un helado, tomados de la mano de nuestros seres queridos, cuándo disfrutaremos de una comida sin la prisa de ya desocupar la mesa, cuándo dejaremos de manejar los autos como si fuéramos a recibir herencia, cuándo será que las personas nos demos cuenta que vivir contrarreloj nos hace daño y no nos deja disfrutar de lo bello que tenemos a nuestro al rededor ?
Es que acaso no nos damos cuenta que dejamos pasar momentos extraordinarios al vivir tan aceleradamente??
Muy buena reflexión en realidad es tan cierto, estamos concentrados en lograr un objetivo del presente, sin darnos cuenta que por querer lograr cosas mas altas, acabamos perdiendo muchas cosas, hay un libro que se llama "El alquimista" de un escritor famoso brasileño.
ResponderEliminarEra una vez un joven que quería descubrir el secreto de la felicidad, entonces había un rey que conocía el secreto de la felicidad, el llego a su castillo tardo 2 horas en ser atendido, cuando por fin el rey lo atendió le dijo, que no tenia tiempo para el y que regresara en un rato para que le dijera el secreto, y mientras esperaba fuera a conocer todo el castillo, pero con una condición, que el llevara una cuchara con te y una gotita de aceite, y le pidió que no derramara ni una gota y si lo lograba le contaría el secreto; Y así va el joven, recorre los grandes salones,los hermosos jardines, las grandes obras de arte, los maravillosos tapices y alfombras....pero con un único gran problema, el solo iba pendiente de la cuchara con el te y el aceite, procurando no derramar.
Llego con el rey y el le pregunto si había disfrutado el recorrido, si había admirado todas las cosas del reino, el joven avergonzado le confesó que no, había estado tan pendiente de la cuchara que no noto nada. El rey le dijo que fuera a disfrutar todo y que volviera después y que volviera a tener cuidado con la cuchara.
Después de un rato, regreso el joven y el rey le pregunto y la cuchara? El joven avergonzado le confesó que estaba tan maravillado con todo lo que vio que descuido la cuchara.
El rey le dijo, hay tienes el secreto de la felicidad:
"Recuerda el disfrutar el paisaje, sin olvidar lo importante"
Berenice.....
woooowww ke lindo, muchas gracias x la reflexión, saludos
ResponderEliminar