viernes, 30 de noviembre de 2012

Viviendo en contrarreloj

Hace poco me di cuenta que las personas de hoy ya no se dan el tiempo de disfrutar de un paseo solos o acompañados, vamos en familia y mi esposo nos lleva más que caminando casi corriendo, con mi pequeño de la mano como si fuese un papalote, no disfrutamos de lo que vemos en la calle, veo a la gente igual casi corriendo dirigiéndose a donde tienen que ir, todos sumergidos  en sus pensamientos.

Subir al transporte público es un caos en ciertas estaciones, la gente se empuja, se insulta, con tal de irse pronto. Los empleados en las empresas están acostumbrados a comer en menos de 15 minutos y esas costumbres las llevan a sus hogares.

Salimos a comer en familia  y es igual,  no existe la paciencia porque la mesera ya se tardo en pedir la orden, en traernos la comida o en llevarnos  la cuenta.

Se que el ritmo de la ciudad es así, y me pregunto,  ¿Cuándo será el día que podamos salir a caminar y tomar un helado, tomados de la mano de nuestros seres queridos, cuándo disfrutaremos de una comida sin la prisa de ya desocupar la mesa, cuándo dejaremos de manejar los autos  como si fuéramos a recibir herencia, cuándo será que las personas nos demos cuenta que vivir contrarreloj nos hace daño y no nos deja disfrutar de lo bello que tenemos a nuestro al rededor ?

Es que acaso no nos damos cuenta que dejamos pasar momentos extraordinarios al vivir tan aceleradamente??